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Archivo de la etiqueta: anécdotas de tabaco

Quiero dejar de fumar.

Hola, llevo 7 días sin fumar y la verdad es que estoy sorprendida de lo fácil que me resulta. He fumado durante 30 años y ya estaba asqueada cada vez que iba a hacer algo primero un cigarro, cuando acababa de hacer alguna cosa otro cigarro, todo el día igual, me leí el libro de Allen Carr y de momento no necesito nada más. Ánimo a todo el mundo a leerlo pero sólo si tienes claro que quieres dejarlo si no es una pérdida de tiempo. Sólo tuve un pequeño bajón el segundo día, casi acabo llorando. Bueno, si tengo que llorar para desahogarme lloraré pero no pongo un cigarro en mi boca en toda mi vida.” – Edurne.

Quiero dejar de fumar. Pues eso, que estoy harta y quiero dejar de fumar. Jamás he entendido a los fumadores que dicen que lo hacen por placer. ¡MENTIRA! Yo fumo porque soy una adicta, no sé si física o psicológica, pero obviamente adicta.

Ya en el año 1997 hubo una iniciativa colectiva en un grupo para dejar de fumar a la que me uní. Estuve más de cinco años sin fumar, y luego volví por la sencilla razón de que soy idiota, porque no hay otra razón para volver a fumar.” – Sonia Blanco.

¿Quieres dejar de fumar? Ya te lo propusiste. Amaneciste un día sin poder más con una tos. O tal vez nada te duele aún pero quieres evitar que te duela en el futuro. ¿Te lo pidió tu familia? ¿O fué tu novia? La razón que sea por la que vayas a dejar de fumar es válida si ya lo decidiste. El proceso, sin importar qué método vayas a utilizar, es complejo. Por tu cabeza cruzan mil cosas y te atropellan las sensaciones. Si crees que necesitas pegar un grito de auxilio o compartir lo que estás viviendo deja un comentario aquí. Ánimo, la decisión ya está tomada.
Si tienes algún consejo también compártelo. Alguien por acá seguro lo va a agradecer.
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¿Quieren probar?

Resulta que un día estaba muy tranquila  terminando de comer con los compañeros de oficina, una oficina sin ventanas, con una ventilación verdaderamente mala y sin mantemiento y con varios compañeros que, a pesar de esto, fumaban felices dentro del edificio.

El sueño se apoderaba de mi, así que decidí tomar una pequeña siesta, al fin que quedaban 20 minutos para volver a trabajar y así fue como le di un trago a mi refresco de lata, cruce mis brazos y dormí sobre ellos. Pasados los 20 minutos desperté y con la boca un tanto seca, recordé que había un último trago, esos que te saben a gloria.

Imagienen esto en cámara lenta… tomo la lata, 2 amigas voltean a verme , me la acerco a la boca una se queda callada, baja la mirada y cuando doy lo que iba a ser mi glorioso trago, mi trago incluía ceniza y una colilla de un Camel. El resto de la historia se lo pueden imaginar, mi enojo por tal falta de respeto, también, pero a lo que me supo, eso si no tienen ni idea…

 
1 comentario

Publicado por en mayo 28, 2009 en Anécdotas, Ceniceros

 

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