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Archivo del Autor: ginanofumar

¿Quieren probar?

Resulta que un día estaba muy tranquila  terminando de comer con los compañeros de oficina, una oficina sin ventanas, con una ventilación verdaderamente mala y sin mantemiento y con varios compañeros que, a pesar de esto, fumaban felices dentro del edificio.

El sueño se apoderaba de mi, así que decidí tomar una pequeña siesta, al fin que quedaban 20 minutos para volver a trabajar y así fue como le di un trago a mi refresco de lata, cruce mis brazos y dormí sobre ellos. Pasados los 20 minutos desperté y con la boca un tanto seca, recordé que había un último trago, esos que te saben a gloria.

Imagienen esto en cámara lenta… tomo la lata, 2 amigas voltean a verme , me la acerco a la boca una se queda callada, baja la mirada y cuando doy lo que iba a ser mi glorioso trago, mi trago incluía ceniza y una colilla de un Camel. El resto de la historia se lo pueden imaginar, mi enojo por tal falta de respeto, también, pero a lo que me supo, eso si no tienen ni idea…

 
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Publicado por en mayo 28, 2009 en Anécdotas, Ceniceros

 

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MALAS AMISTADES

imagen-1.pngRosario, a sus 17 años ya amaba el cigarro y además no era como esas niñitas tontas que apenas jalan el humo, ya lo vuelven a echar, ella le daba el golpe, hacia la cascada, pasándolo de la boca a la nariz y de nuevo salía por su boca, además era ruda, había fumado marihuana y le gustaba el chupe.
A mi me parecía divertida su manera de ser y me parecía interesante ser su amiga, pues sus problemas no eran los típicos de una chava de nuestra edad. Ya saben, embarazo, drogas, novio infiel, peleas en la escuela, aja, ese tipo des cosas se me hacían más interesantes que mis propios problemas.
Sin embargo, en casa de Rosario desconocían, o por lo menos eso decían sus papás, que ella fuera como era, por lo que muchas veces Paola o yo teníamos que mentir para tapar sus cosas.
A mis papás no les encantaba mi amistad con ella, yo en ese entonces no lo entendía y más me aferraba a la amistad, aunque después comencé a comprender.
Pasé a ver a Rosario una tarde saliendo de la escuela, ella prendió un cigarro en la sala de su casa, pero el cenicero, estaba sobre mi pierna, en caso de que bajara su mamá, el cigarro tenía que parecer mío. Y así fue, cuando su mamá bajó, yo estaba con el cenicero en la pierna, el cigarro en la mano y una gran cara de imbécil. Pues la señora se puso a platicar y yo, obviamente, no daba una sola fumada, sólo veía crecer la ceniza, el humo me molestaba en los ojos, Rosario se veía super cool, como si nada pasara, después la señora desapareció y ella le dio la última fumada a su tabaco, si es que le quedaba algo de tabaco aún…
A los pocos días, regresé a casa de mi amiga, pero me dijeron que no estaba, al siguiente día, le comenté mi visita y me dijo que ya no fuera más, que ella me iba ahora a ir a ver a mi, pues a su mamá no le gustaba que su niña se juntara con chavitas que fuman, que eso era muy mala influencia para ella.
Y así, fui desterrada de casa de Rosario y gracias a mi olor a cigarro en las manos, ropa y cabello, mis papás pensaban que yo fumaba y lo peor es que lo negara cuando el olor era evidente, así que Rosario tampoco era muy bienvenida en casa. Meses después, por primera y única vez, agradecí al cigarro que me haya ayudado a alejarme de personas como Rosario, los motivos, son otra historia.

 
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Publicado por en marzo 11, 2008 en Anécdotas

 

El cigarro, mi mamá y yo.

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Mi mamá es fumadora desde hace ya mucho tiempo, viví con ella durante 21 años y el olor a cigarro me despertó varios domingos a las 10 de la mañana.
Después me fui a vivir con unas amigas, casualmente ninguna fuma.
Hace no mucho, llevaba 4 días en cama, temperatura, tos de perro, gripa y nada me curaba. Además estaba en casa de mis papás, mi madre angustiada no sabía qué hacer, a quién llamar, hasta que le dije, vamos con el otorrinolaringólogo, me siento verdaderamente mal.
El lunes fuimos, al doctor. Estando en la sala de espera, mi mamá me dijo, yo creo que si te manda reposo, te regresas a nuestra casa, no quiero que te vayas a la tuya así como te sientes.
Le dije tranquila ma, veamos qué dice el doc, pues tengo que trabajar aunque sea desde mi casa.
Ella como buena madre, me decía que no fuera terca, que me tenía que cuidar, etc.
Entramos a la consulta, el doctor me revisó y diagnosticó una enfermedad cuyo nombre no puedo recordar, pero que sonaba no muy alentador. Me recetó algunas medicinas, antibióticos y en caso de seguir mal, unas inyecciones.
Finalmente preguntó: ¿fumas? Le dije que no y me aconsejó: Pues trata de estar lejos de los fumadores, eso te hace mucho daño.
Le lancé una mirada a mi madre con cara del gato con botas de Shrek y el doctor comprendió que ella fumaba, entonces dijo: ¿ah usted fuma?
Con esa carita veía a mi madre, quien esperaba que dijera: sí doctor, pero no se preocupe evitaré fumar lo más que pueda.
De pronto mi cara se volvió a convertir, pero ahora en la del mismo Shrek, cuando mi madre dijo: Sí doctor, pero no se preocupe, ahorita ya la voy a dejar a su casa y ahí nadie fuma.
Ajá, la misma mujer que me decía que me fuera a su casa donde ella iba a cuidar de mi y mi enfermadad, ahora estaba decidida a irme a dejar a la mía y así fue.
No juzgo a mi madre, no le reclamo nada, es una fumadora que AMA su vicio, no lo puede dejar, es más ni quiere y a pesar de esto, la amo con todo mi corazón, como a muchos otros fumadores que aunque digan que estamos invadiendo su libertad, son gente que quiero mucho, más allá de este vicio.

 
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Publicado por en febrero 28, 2008 en Anécdotas, Uncategorized

 

fumadores vs no fumadores

Hola, soy Gina S. y soy fumadora pasiva.
A mi casi 28 años no he fumado, lo probé una vez y me bastó para decir que sabía asqueroso, seguramente los fumadores pensarán que estoy loca y este es justamente el punto del que quiero hablar: ¿Quién tiene la razón los fumadores o los no fumadores?
Los fumadores dicen que los dejemos con su vicio que ellos son los afectados, cosa que ya todos sabemos no es cierta, un cigarro afecta a muchísimas personas más y al medio ambiente. Los no fumadores decimos que ni siquiera deberían de vender los cigarros, sin embargo cuánta gente se quedaría sin trabajar en caso de que esto sucediera.
Creo que el tema a veces se vuelve tan delicado casi como hablar de religión o política.
Ahora con la nueva ley de tener espacios sin humo, muchos aseguran que miles de negocios se verán afectados, mientras que otros opinamos que millones de personas nos veremos beneficiadas.

Conozco una persona amante del cigarro, que se queja de no poder ahorrar ni siquiera 20 pesos a la semana y que por eso su sueño de viajar no podía hacerse realidad; un día le propuse que dejara de comprar cigarros y lo que gastaba, lo metiera en una alcancía, al final del año iba a tener una buena cantidad con la que podría planear algo. Creo que no lo hizo, pues mi propuesta le pareció tan agresiva y poco inteligente que dejó de hablarme, lo último que me dijo fue, ¿pretendes que deje de fumar y con ese dinero me vaya a conocer otro lugar? Prefiero no salir de la ciudad nunca, pero siempre tener un cigarro en la mano.

Así pues, propongo hacer una lista de pros y contras del cigarro, mandenme sus aportaciones y en 2 semanas publicaré la lista con los pros y contras que me lleguen y así podremos tomar una decisión más justa todos sobre quién podrá tener la razón sobre si el cigarro es algo bueno o malo. ¿Les parece?
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Publicado por en febrero 22, 2008 en Anécdotas