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Dejar de fumar puede ser contagioso.

23 May

Puede que nadie se sienta más solo, que cuando está tratando de dejar de fumar, pero de hecho, la gente deja el hábito en grupos, dijeron recientemente investigadores estadounidenses.

El mismo equipo de expertos que descubrió la posibilidad de que la obesidad sea socialmente contagiosa, dijo que se encontraron patrones similares entre fumadores, con gente que claramente influye en otras personas de sus redes sociales y familiares. De hecho, las personas más aisladas ahora, son las que se mantienen las más adictas al mismo tiempo que sus conocidos se han ido aislando, escribieron en el New England Journal of Medicine. “Este estudio nos dice que las relaciones sociales tienen un impacto crítico en los comportamientos y decisiones que afectan la salud, y que la gente es fuertemente influenciada por los que se encuentran en su círculo social,” dijo el director del National Institute on Aging, el Dr. Richard Hodes, cuyo instituto pagó por el estudio.

El Dr. Nicholas Christakis de la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard en Boston y el Dr. James Fowler de la Universidad de California en San Diego, estudiaron a 12,067 personas quienes han tomado parte en el estudio Framingham – un estudio de la salud y hábitos de casi un pueblo entero en Massachusetts – por los últimos 32 años.”

Hemos encontrado que cuando se analizan grandes redes sociales, existen grupos enteros de gente que incluso ni siquiera se conocen, y que todos dejan de fumar al mismo tiempo,” dijo Chrisakis en un comunicado. “Lo que aparentemente pasa es que la gente deja de fumar en manadas.”

El fumar se ha vuelto cada vez menos común en Estados Unidos. En 1965, el 42 por ciento de la población fumaba, según el Centro de Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos. Esa cifra actualmente se encuentra al rededor de un 20 por ciento.

Cuando el estudio de Framingham empezó, al rededor del 37 por ciento de los adultos fumaba.

MENOS GRUPOS

“Cuando uno se fija en la red social completa a través de este periodo de 30 años, uno ve que el tamaño promedio de cada grupo de fumadores se mantiene mas o menos igual,” dijo Fowler. “Es sólo que cada vez hay menos y menos de estos grupos de fumadores conforme va pasando el tiempo.”

Cuando los investigadores buscaron los patrones seguidos por los que dejaron de fumar y cuándo lo hicieron, se descubrió que pasaba casi en cascadas.

Christakis dio como ejemplo tres fumadores: A, B, y C. A y B son amigos, y B y C son amigos, pero A y C no se conocen. Si C deja de fumar, las probabilidades de que A deje de fumar suben un 30 por ciento, independientemente de que B también deje de fumar.

Las parejas tuvieron efectos fuertes – cuando alguien abandona el hábito, su pareja tenía 67 por ciento menos probabilidades de seguir fumando.

Las personas que abandonaron el hábito influenciaron a sus hermanos o hermanas – los hermano(a)s tuvieron 25 por ciento menos probabilidades de fumar si uno de ellos deja de hacerlo, mientras que el amigo de alguien que dejó de fumar tiene 36 por ciento menos probabilidades de fumar.

Aún los colegas pueden ser de influencia – en pequeñas compañias, alguien que deja de fumar puede disminuir el hábito hasta un 34 por ciento entre sus compañeros.

“Interesantemente, la geografía no parecía ser un factor porque los hábitos de fumar se contagian entre contactos que viven a kilómetros de distancia y en hogares diferentes,” dijo Christakis. “Más bien la cercanía de la relación en la red fue clave para contagiar comportamientos relacionados al fumar.”

El mismo equipo hizo descubrimientos similares el año anterior relacionados con la obesidad, enseñando que la gente ganaba peso cuando sus amigos lo hacían, aún cuando vivían en ciudades diferentes.

Richard Suzman, quien dirije estudios de comportamiento en el National Institute of Aging, dijo que la investigación puede afectar la manera de tratar estos padecimientos.

“Los resultados sugieren maneras nuevas y probablemente más poderosas de abordar el problema de cambiar comportamientos relacionados con la salud, como lo son el fumar, cuidadosamente apuntando a pequeños grupos sociales al igual que a individuos,” dijo.

Fuente: Scientific American

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2 comentarios

Publicado por en mayo 23, 2008 en Ciencia, Cifras, Notas, Noticias, Salud

 

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2 Respuestas a “Dejar de fumar puede ser contagioso.

  1. Samantha

    mayo 24, 2008 at 12:55 am

    Me parece muy interesante el hecho de que estemos conectados, aunque no lo sepamos. Si lo analizamos de una manera consciente, es de esperarse que siendo humanos y tengamos naturaleza sociable, nuestro comportamiento sea por grupos.
    Me agrada pensar que si una persona deja de fumar automáticamente aumentan las posibilidades de que personas a su alrededor dejen de hacerlo también. Es casi como decir que la cura es contagiosa. 🙂
    ¿Qué tan lejos estamos del día en que sea una absoluta minoría la que fuma?

     
  2. Lorena Loeza

    mayo 24, 2008 at 8:59 am

    El maestro de Taichi siempre insiste en este principio de que lo positivo atrae lo positivo, que está tan de moda gracias al libro de “El secreto” Yo creo que en el fondo hay una profunda verdad milenaria: los seres humanos somo gregarios y nos gusta andar en grupos. Si el grupo se forma promoviendo cosas positivas la unión producirá cosas positivas, pero si el grupo se forma por soledad o depresión, tendremos un grupo problemático. Hay que promover las relaciones humanas positivas siempre y en todo momento. Saludos!!

     

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