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Un hospital ejemplar.

13 Mar

Hace un mes nació mi primer sobrina. Es la primer nieta y sobrina así que como es de esperar toda la familia estaba ahí. Entre tíos, primos, cuñados y abuelos la pequeña Sofía nació en el Hospital Español. A mi hermana le practicaron una cesárea, así que permaneció más días en el hospital y había que quedarse en la noche a acompañarla. La segunda noche me tocó a mi. Todo aparentaba a que iba a ser una buena noche. Llegué a las 6 de la tarde para ver a mi sobrinita. Todo iba muy tranquilo: las enfermeras al pendiente de todo, cada determinada hora le traían su medicina a mi hermana, había silencio y en general el ambiente era de paz. A las 8 de la noche salí a la cafetería del hospital para cenar algo antes de dormir. Caminé por algunos pasillos y finalmente llegué al restaurante. Ubicado casi al centro de las instalaciones del hospital y siendo parte de un edificio donde se atienden enfermos, el restaurantito tiene facha de amable. Así que grande fue mi sorpresa cuando al pedir una mesa en sección de no fumar el mesero me dijo: “No señorita, no tenemos sección de no fumar. Ya la quitamos, así que si quiere la siento en el rinconcito.” Mi mandíbula debió de haber caído al piso a una velocidad increíble mientrs mis ojos se desorbitaban de la impresión. Yo no podía creer que estando dentro de un hospital no sólo se permitiera fuar si no que además no existiera la sección de no fumar. ¡¿Bueno, esta gente qué se cree?! Con toda la indignación del mundo me senté el el rinconcito ofrecido mientras se me hacía nudo el higado al ver que casi toda la gente dentro fumaba. Había una granmesa familiar al centro. Me parece que festejaban un nacimiento e igual que en el caso de mi familia, todos estaban reumidos. En una mesa de 12 personas había tres niños y un bebé en carreola, junto a ellos dos señoras fumaban como locas. Mi cabeza no entendía cómo podía ser posible que estando en un hospital se permitiera algo así. Cené un sandwich que casi me trago completo por salir de la humareda pronto y mientrs caminaba de regreso a la habitación de mi hermana leía con indignación los letreros e los pasillos:

“lávase las manos, no lleve a casa enfermedades nosocomiales.”

“Silencio.”

“Semana de la vacunación”

Y así muchas leyendas haciendo referencia a respetar enfermos y preservar la salud. ¿Cómo es posible que una institución que se dedica al cuidado de la salud de la gente tenga un restaurante donde se permite fumar indiscriminadamente? ¿y mi salud?

Es una burla. Una total falta de seriedad y de respeto. Me siento indignada porque con tal de vender unos cuantos platos más de sopa en el Hospital Español se permita fumar.

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4 comentarios

Publicado por en marzo 13, 2008 en Anécdotas, ¡qué ironía!

 

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4 Respuestas a “Un hospital ejemplar.

  1. Lorena Loeza

    marzo 13, 2008 at 1:31 pm

    Si, resulta increíble. Pero si sirve de consuelo a partir del 3 abril no se podrá fumar en NINGUNA ZONA en hospitales, escuelas, oficinas de gobierno, etcétera. Lo que al principio parecía una legislación demasiado dura, parece que encuentra sentido en situaciones como ésta. Cuando el sentido común no resgistra la contradicción, no queda más que ejercer presión. ¡felicidades a tu hermana y por supuesto a la orgullosa tía! La gente tiene hijos porque todavía tiene esperanza en el futuro…saludos!!!

     
  2. Pingback: votalanota.com
  3. Arturo

    marzo 14, 2008 at 5:51 pm

    Muchas felicidades por Sofia

     
  4. Samantha

    marzo 14, 2008 at 11:42 pm

    Gracias 🙂

     

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