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Del otro lado del cristal

03 Mar

Qué fácil es no fumar. Sí, tengo que respirarme el humo de la adolescente que se siente sexy y que está fumando junto a mi, pero ese es un pequeño problema comparado con lo que tiene que pasar un fumador.

Para empezar, aunque son socialmente aceptados, los fumadores son adictos a las muchas substancias producidas por el cigarro, principalmente la nicotina. El comportamiento de una persona adicta tiende a ser diferente al de una persona que no padece adicciones. Un simple viaje en avión puede convertirse en una fatalidad si esto implica no poder fumar mientras que para un no fumador la idea de sufrir durante el vuelo ni siquiera cruza por su mente. Algunos de los síntomas que sufre un fumador al no prender un cigarro tan frecuentemente como acostumbra son angustia, sudoraciones, nerviosismo, taquicardia y miedo. Tengo una amiga que no ha ido a Europa porque fuma. Ella prefiere no conocer otros países si eso implica no poder fumar por algunas horas.
Esta adicción ocasiona también cambios en la percepción de la realidad. Nunca olvidaré una plática que escuché entre dos fumadores. La mujer decía: “¿Has notado cómo la gente se te queda viendo feo cuando prendes un cigarro? Te hacen sentir como leproso nada más con la mirada.” El hombre contestó: “Sí, ¿qué les pasa? ¿Qué no se dan cuenta de que es una falta de educación mirar así? Además empiezan a agitar las manos con el humo.” La mujer continúa: “Sí, no inventes. ¡Eso es una grosería! ¿Qué se creen que no tenemos sentimientos?” Después de escuchar esta conversación me di cuenta de que ambos estaban completamente ajenos a la realidad: el humo del cigarro molesta mucho y nadie tiene por qué sufrir un humo ajeno. Además de que prender un cigarro y fumar junto a alguien sin preguntar si molesta me parece más grosería que disipar el humo con la mano. Estas dos personas no contemplaban en ningún momento que fumar fuera malo y menos molesto para alguien más. Nunca se dieron cuenta que prender su cigarro y fumar públicamente es igual de agresivo que de las groserías de las que ellos se quejaban.

El aspecto físico de un fumador tampoco es algo fácil de soportar. Para empezar, tienes mal aliento. Como es de esperar, nadie te lo dice entonces tienes a un montón de personas que piensan que te apesta la boca y que jamás te lo dirán. Después pensemos en los dientes amarillos, que al igual los dedos y los labios se manchan color ambar por la nicotina. A nadie le gusta que cuando sonría se le vean los dientes amarillentos y manchados. Para arreglar este problema hace falta mucho dinero, no sólo una pasta blanqueadora. Además, el olor que tiene un fumador es verdaderamente desagardable. Más porque ellos no pueden olerse a sí mismos pues el fumar empeora la calidad del olfato. Esa mezcla de quemado con alquitrán en el cabello y ropas es verdaderamente nauseabundo. Así que como fumador estás expuesto a malas caras, rechazo e incluso críticas por parte de las demás personas. No debe ser nada sencillo.

Después está el factor económico. Fumar es un vicio verdaderamente caro. Una mujer que fuma una cajetilla diaria de aproximadamente $25 se gasta al mes $750, en un año $9000. Conozco mucha gente que se queja de no tener dinero o no poder comprar lo que quisiera. Pero jamás piensa en la posibilidad de dejar de fumar. Y la cosa se va a poner peor pues se oye por ahí que la cajetilla costará alrededor de $80 pronto. Si eres un súper fumador y quieres calcular cuánto te gastas en cigarros puedes entrar a esta página de Pfizer. Ahora consideremos todas las pérdidas que ocasiona el fumar. Hablemos de ropa quemada, hoyos en las vestiduras del coche, mantelería con agujeros, tintorería de cuanta prenda apestada a cigarro poseamos. Así que un fumador gasta una fortuna de su sueldo en este vicio, cosa bastante complicada.

Por último, dentro de los gastos y como un punto más en la difícil vida de un fumador hay que considerar la salud. En sí, el tabaquismo tal cual, es considerado como una enfermedad tipo epidemia por la Organización Mundial de la Salud. Así que si fumas, de entrada, ya estás enfermo. Además fumar ocasiona padecimientos que cuestan bastante dinero que van desde la tos crónica hasta padecimientos cardíacos. Incluso hay enfermedades que jamás pensarías que están relacionadas con el tabaquismo como la pérdida del oído, arrugas, cáncer de mama, psoriasis, aborto espontáneo y esterilidad. La lista de enfermedades ocasionadas por el tabaquismo es inmensa y va mucho más allá de las relacionadas con enfermedades de las vías respiratorias. Lo que me da de nuevo la razón: vivir permamente enfermo y además estar amenazado diariamente con contraer terribles y letales enfermedades debe ser aterrador. Vivir así debe ser muy difícil. Aquí una lista un poco más específica de enfermedades ocasionadas por el tabaquismo.

Soy no fumadora y estoy acostumbrada a ver el mundo desde esta postura. Pero si miro la vida desde el otro lado del cristal me doy cuenta de que ser fumador es algo extremadamente difícil, mucho más que ser no fumadora y soportar al fumador de al lado. Entonces ¿por qué siguen fumando?

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1 comentario

Publicado por en marzo 3, 2008 en Anécdotas, Salud

 

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Una respuesta a “Del otro lado del cristal

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